Murió Jaime Salinas, “el editor sin vocación que reinventó el libro”. Encabezando el trabajo desde editoriales españolas que hoy neocolonizan el mercado editorial latinoamericano. El hijo del gran poeta de la generación del 27 falleció en un pequeño pueblo de Islandia.
Dudo mucho que mis maestros de edición estén de acuerdo con parte de su pensamiento en tanto al oficio de editor, justo ahora en estos tiempos donde cualquier persona que se dedica a maquilar libros o formarlos incluso en un procesador de textos se pretende llamar también “editor”…
“Para Salinas el editor tiene una labor hermética, comunicadora, conectora entre el libro y el lector pero, al mismo tiempo afirma que la preeminencia del componente mercantil ha hecho mucho daño a la noción clásica de editor. Comenzó en el oficio por su sensibilidad y amor por los libros y para él la función de un editor es cultural, no comercial . Hoy los libros son meramente una mercancía para muchos y el tema a seguir es el de la cantidad de volúmenes o no que se venden. Hay sus excepciones, por supuesto pero siempre es bueno recordar que en otras épocas fue distinto y que, recordando a Salinas: 'En cierto modo, es un oficio extraño el de editor. A veces es muy gratificante e incluso divertido. Por otra parte, requiere una entrega total. Es un oficio que no necesita ni hacer una carrera, ni estudiar nada en ningún sitio, ni tener especiales conocimientos de nada, aunque ahora, como para todo, se han creado másteres para hacerse editor. En realidad, la simple atracción hacia un libro, el hecho de haber estado cerca de los libros toda la vida, es posible que baste y sobre'”
Román y Julia viven en la calle Zapotecas en la colonia Ajusco de la Delegación Coyoacán. Motociclista el primero, profesional en la entrega de pizzas, andar en moto, sentir el galopeo del aire en la comisura de sus labios es de las cosas más placenteras para él.
Ella, vendedora de perfumes en Liverpool, alberga en su memoria la tonalidad de las más exóticas fragancias. Con sólo inhalar ocho segundos un perfume, puede descifrar su familia y las notas que predominan en su composición.
Julia detesta las pizzas y la incomodidad de las motos; Román aborrece hasta el más sutil perfume, incluso de la crema humectante o el champú, los olores penetrantes le producen vértigo y por alguna extraña razón los mostradores con vidrios largos le dan espanto y lo hacen sudar como panadero enloquecido.
En una rutina casi religiosa, cada día, Román lleva a Julia en pesero a su trabajo. Antes de las ocho de la mañana ambos ya tienen un pie en la micro que deja a Julia en la entrada de Perisur.
Aquella mañana excepcionalmente nublada, un temblor sacudió la tierra. El operador frenó de súbito. El atole del policía se derramó en todo su uniforme. La señora que cargaba con todo su changarro de tacos de canasta comenzó a rezar. El padre que llevaba a sus dos hijos a la escuela, de pronto, dejó de regañarlos y sólo puso ojos de plato. En la esquina un poste colapsó. Y antes de que la gente bajara, el joven de los inciensos, carraspeó, escupió un gargajo y espetó:
― ¡Ahora sí hijos de la chingada como no me quisieron comprar ningún incienso bola de culeros ojetes me los voy a chingar antes de que se los cargue este terremoto! ¡No se hagan pendejos y pasen a darme todo lo que traen!
Catedrático. Editor de diversas publicaciones periódicas. Gestor cultural y terapeuta. Autor de una veintena de libros de ensayo, cuento y poesía, entre los que destacan: Melancolía del Olvido (UNAM, 2009); Sombra (FONCA, Concaculta, 2012); Por el camellón del viejo puente (INBA, UAEM, 2012); Poema para transfigurar la mirada de los niños (Madrid, Mercurio, 2017. Ilustraciones de Juan Carlos de Sancho). Como compilador ha antologado una docena de libros como: Vox Horrísona. Muestra de la novísima poesía peruana o Canto de amates. Antología de de poetas morelenses nacidos en los 80. Parte de su obra ha sido traducida a siete idiomas y presentado en diversos países del continente americano. Coordinada la Cátedra María Acaso y Dirige la Ediciones del INDETIL. Miembro del Consejo Directivo de la Academia Mexicana para la Educación e Investigación en Ciencias, Artes y Humanidades.